A veces me desvela el latido de mi corazón,
o el modo en que respiras.
Siempre me perturba el roce de tus piernas
o tu mirada desde tu lado de la cama.
Siempre estoy atento a tu sonrisa y a una muestra de afecto o ternura, como la señal para la entrada a tu espacio personal que es el mió propio donde puedo satisfacer mi sueño de ser tu amante.
Te imagino desnuda, te siento en mis dedos y el abrigo de tus abrazos me llena de esperanzas para que nuevamente me uses como tu amante.
Invoco a los sin pecado y a los mártires para que pienses en mi como tu goce y aproveches de mi la contemplación que me hace ser tu amante.
No me sacio, no me venzo y aprovecho cada día para mejorar mi talento y capacidad de afecto para entregártelo como tu amante.
