Por Fernando Urrea
El fenómeno “Para” tiene muchas interpretaciones y muchas de ellas provienen del esfuerzo periodístico que en busca de agilizar significados regurgita nuevas palabras que sin discusión son manoseadas tantas veces que se legitiman tan rápido que de la misma manera se estampan de forma autoritaria en los diccionarios mas consultados de los canales de televisión Si bien la palabra “paramilitar” aparece es el diccionario de la Real Academia Española como un adjetivo que proviene de la unión de las palabras “para y milita” definiendo así una organización civil con estructura o disciplina de tipo militar. La palabra “para” es una preposición que denota el fin o término a que se encamina una acción y como prefijo también significa 'junto a', 'al margen de', 'contra'.
Evidentemente la tarea de etiquetado por parte de los medios de comunicación de los grupos armados les provee una identidad además de relacionarlos con un grupo de estructuras que en la mente de quien lo interpreta alimenta un cuerpo, como si hablara de una persona. Sin embargo a mi entender, y espero tener adeptos, todos los grupos insurgentes son paramilitares pero no todos los grupos levantados en armas tienen el mismo incentivo para sus actos aunque sus actos sean los mismos alrededor de temas como el control de zonas, lucro por robo, trafico de estupefacientes, extorsión, persecución, asesinato e intimidación.
Aunque la discusión es histórica, no es motivo para resignarnos con las interpretaciones algo vagas que los medios, muchas veces ignorando a los académicos, asumen e inculcan en la gente. Es así que la palabra “secuestro” se balancea entre el delito y la legalidad por que el termino es relacionado con la retención ilegal de personas y los embargos judiciales. ¿No será una burla de la delincuencia que utilizado una palabra del ámbito legal intentaba autorizar la inhumana privación de la libertad? Porque este acto reprochable e ilegitimo no se justifica por motivos políticos y menos por motivos económicos por porque corrompe cualquier filosofía social. Pero en Colombia no es extraño enredar mañosamente con términos rebuscados para solventar necesidades superfluas, insensatas y mezquinas.
Hace unos meses salió a la luz los oscuros nexos entre paramilitares y políticos reconocidos miembros de la estructura del estado, a ellos les llamaron “parapoliticos”, luego descubrieron políticos, igualmente en el estado, que tienen nexos con las Farc a los cuales la real academia de los medios aun no han etiquetado, sin embargo ya se intenta acuñar “farcpolitica” “gerrillapolitica” y “elenepolitica”. Todo este barullo parece la respuesta ágil de los medios a eventos nuevos en la historia del país, parece... Claro que algunos podemos llamar a este asunto fácilmente corrupción sin embargo no muchos comprenden bajo que cargos están encerrados hoy aquellos en otrora fueron dignos representantes, senadores, alcaldes y gobernadores.
Sin embargo es de conocimiento publico que la información de estos señores se trasladó a “la Unidad de Extinción y Lavado de Activos, otra información se le dio a la Unidad de Terrorismo, otra a Secuestro y Extorsión, y sobre todo a la Unidad Anticorrupción, esto para significar que de esa evidencia, de ese elemento se han desprendido un buen número de investigaciones en un buen número de frentes en lo que tienen que ver con corrupción administrativa, terrorismo, derechos humanos, lavado de activos, narcotráfico etc, etc.”